ni la fama acariciada
y en su lugar idolatras
algún bonito cadáver

descartaste por pereza
los finales legendarios
como vigas de cocina o
moqueta de sobredosis
incluso durante un tanto
te creíste más a salvo
refugiado en una novia
de perfil a lo Audrey Hepburn
pero la mediocridad
gana por agotamiento
y es por eso que al final
tu piel blanca de sudario
va buscando en otros ojos
hadas verdes del absenta
que se viertan en tus brazos
como un veneno lento
tus amantes, te repites,
son daños colaterales
-Agosto 2006-


