Por llevarte en contrabando
sin declarar en aduana
como un cadáver en el maletero,
por toda la sangre perdida
a través de aceras sucias
sin serrín que la empapara,
por ser tu cliente un millón,
quizá merecí algún premio.
Octubre 05
10/24/2005
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
