12/16/2004

Cae el telón

(El mundo desde el suelo)

Cayeron nuestros besos como hojas caducas
tras mil horas de escalada suicida
persiguiendo las constelaciones de tu espalda,
ese muro infranqueable que divide en dos la cama.

Los cielos prometidos se perdieron a través
de los huecos de tus manos mudas.
Sin embargo, las palabras quedaron encalladas
entre barcos fantasma arañando mis aguas.


Yo, que sé de tus infiernos, no pude salvarte de ti mismo
y no me dejaste arder contigo.
Acabé recogiendo mis cenizas esparcidas
y ni siquiera preguntaste por qué
duermo con el entrecejo fruncido.

Agosto 2004

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