3/04/2005


Muerte Posted by Hello

3/03/2005

Muñeca rota

Cuando me encontraste al borde del camino

yacía como una muñeca rota

absorta entre sus propios pedazos,

sobre un charco de lágrimas

que todavía temblaban

con los aullidos del Lobo Demente.


Me miraste de reojo

(aún no sé qué animal eres)

quizá olisqueando con curiosidad

el aire agitado en torno a aquella

sombra deshilachada que quería parecer entera.


No sé qué Luna brillará mañana

en este cielo de tormenta.

Pero hay miradas que sanan

y miradas que enferman.

A mí apenas me escoció la tuya

al supurar el veneno de navaja azul

Que aún quedaba en mis venas.


-Noviembre 2002-
Cristales rotos

De noche oigo aullar a mi buzón

Mientras doy vueltas en la cama,

hay cuchillos clavados sobre el colchón.


Presiento un ruido y me levanto,

La Luna ha roto los cristales de mis ventanas

y mientras recojo los pedazos

me pregunto si serán trozos de Luna o de ventana.


Mis manos sangran con las aristas afiladas

Y de pronto, me doy cuenta de que estoy recogiendo

Los restos de mis sueños rotos

y que es mi alma la que sangra.


Ahora soy yo la que aúlla y se estremece,

Sin más respuesta en ese hielo negro sin estrellas,

que algunos llaman Noche.



-Febrero 2000-
Cielo de insomnio


...Y contemplé aquella Luna afilada,

como una uña de gato

rasgando el vientre de la Noche.


Sentí alrededor cernirse sobre mí

la marea de su sangre,


negra tinta que chorreaba por las paredes

hasta devorarme en una ola infinita.


Junio 2002
Autodetritus
(Pequeño mapa)


Sigue, sigue por el rastro
de las uñas deshojadas por los nervios,
se acabaron hace ya las margaritas.

Acércate, verás a las musas
ahogadas en café mientras se alejan
entre murmullos de espiral por el desagüe.

Comprende el extraño consuelo de tener
una gata con vocación de monstruo del armario,
y huele al final del camino nuestras miradas
fluyendo en regueros de gasolina.

Llegado a ese punto deberías poder distinguir
tu figura, una vez más como artista invitado,
asomando por entre las cortinas
de mis ensoñaciones baratas.
-2003-
Arena de sueño

Y qué mejor regalo en tu cielo
que mi nombre susurrado
entre tus labios sangrantes de deseo...

Déjame ser arena entre tus dedos,
posarme en tus ojos
y llevarte conmigo al Sueño.


-2003-
Reflejos nocturnos

A veces, la Noche tomaba la forma
de uno de sus hijos
y saltaba de tejado en tejado,
jugando a cazar su reflejo
entre chimeneas bostezantes,

O sobrevolaba las ciudades
dormidas a sus pies,
intentando pescar su sombra,
persiguiéndola más allá de esas estatuas
que ya no saben llorar mas que telarañas...


-2004-

3/02/2005

Purgatorio en verde ceniza


Mi abuelo de papel, puedo ver el muro a través de él,
ya no nos queda el consuelo de los que pretendían
apagar el infierno a base de oraciones.

Los Olvidados se siguen apolillando
tras noches sin cielo,
consumiéndose lentamente como cigarrillos
abandonados en ceniceros de sábanas blancas.

Las horas se desordenan,
marcadas por el goteo del suero
que retumba en mi cabeza.
Callados, imaginamos figuras
en las manchas de la pared…

Tan poco que hacer, tan sólo esperar
con lágrimas atravesadas,
porque los ángeles de la guarda
no entran a los hospitales.


-enero 2004-
Indira


Mi pequeño dragón peludo,
no sabes lo que extrañan mis libros
el husmear de tus orejas de trapo
o tu rabo de anillos de humo.

Me pregunto a dónde, mirada de esfinge,
te llevarán las huellas de sal
y la indolencia de tus andares
calculados de mujer fatal.

Tu sonrisa de Chesire
todavía me acecha en cada esquina,
apenas desdibujada
por la sombra deshilachada de tu huida.

Se mezclan en mi cerebro
los llantos de niños vecinos
en rebotes lastimeros
como ecos de maullidos.

Quizá volvieras, cachorro de tigresa,
si Bastet me sonriera,
si supieras cómo añoro
el pijama a rayas de tus duermevelas.

El espacio crece, crece y me devora
alimentándose de la ausencia
de tus pasitos de fantasma
como zarza trepadora.

...Y es que descubro que no soy nadie
sin tus delirios de grandeza,
Porque el último de tus caprichos
fue el de dejarme, princesa.


-junio 2004-
Cruelty

Ahora que tengo la rabia dormida,
me levanto de puntillas
y miro arder las nubes, tan arriba,
como alas arrancadas de ángeles caídos.


-verano 2003-
Rayuela mojada

Hiciste flojo el nudo en la soga, pero no el de mi garganta.
¿No sabías que los trazos de rayuela se borran con la lluvia?
Enciendo la tele-evasión, me miran abotargados los reflejos
de las divas de quirófano,
y eso no me consuela.
Abro la boca para llenarme de vacío en este vacío sin estrellas
ni planetas lejanos y se me llena de tu nombre,
con los labios agrietados de preguntas,
porque te llevaste contigo todas las respuestas
que ni siquiera tú tenías
…pero eso tampoco me consuela.


-abril 2004-
Cosas que hacer cuando hayas muerto
(agujas de soledad)

Suspiros en bocas de ceniza.

Sonrisas de labio partido.

Ojos ansiosos que buscan su reflejo

en espejos deshabitados hace tiempo.


Almas como salones polvorientos,

Sin fantasmas que bailen el vals.

Palabras que estallan en trocitos

Y se clavan profundo debajo de las uñas.


Voces enredadas en las algas del estanque,

junto a sueños muertos que se deslizan

como Ofelias flotantes.


Construir escombros sobre el aire,

visitar el vertedero de lo que no dijimos.

Pasear por el reino de las sillas ausentes

y camas deshechas por insomnio...

agujas de soledad.


-Enero 2003-
Suspiros de cemento

Rasgamos sueños arrugados en papel de aluminio,
ya usado para envolver bocadillos
o cadáveres fugados de algún telediario,
los mismos rostros que se vislumbraban
al resplandor de las bombas,
con preguntas amordazadas por escombros.

Y en la ciudad nos dejaron un paisaje perfilado
por ancianos solitarios paseadores de perros minúsculos,
en hogares protegidos por nombres de héroes griegos
desterrados a ser marca de limpia-hogar pino.

Mientras, un ejército de pelusas susurrantes
preparan una rebelión bajo mi cama
y me tientan a la locura con su canto
de sirenas (de ambulancia).

Y en la ciudad suspiros de fiambreras
que sólo guardan vacío,
como en tus manos rebota el eco de estrellas
apagadas en cenicero mojado.

Y en la ciudad la lluvia resbala
por las mejillas sucias
de edificios hambrientos
como niños abandonados.

Sólo nos queda flotar en esta cortina de humo
que envuelve las calles,
las meninges, los deseos,
las llamadas perdidas y miradas esquivadas
en esta ciudad anestesiada.


-Invierno 2003-

Para Matthew

Nunca olvides que del viento
que agitan alas rotas
se levantan tempestades.


-Octubre 2005-